Aquella noche en Madrid
2/4/20264 min leer


Oh! aquella noche en Madrid valió totalmente la pena.
Era el último año de instituto y en la primavera de ese curso escolar nos fuimos de excursión a Madrid con toda la clase y algunos profesores. Teníamos todos alrededor de quince años con lo cual teníamos cierta libertad para organizar nuestro tiempo después de las actividades programadas. Nos hospedábamos en un hotel cerca del centro y allí pasamos cinco noches.
Pero lo interesante llegó en la noche número tres. Después de ver una obra de teatro todos juntos estábamos regresando camino al hotel y unos amigos y yo vimos un cartel en la calle anunciando un concierto de Antonio Vega en un pequeño local en el centro de la ciudad. Antonio Vega era un cantautor de la famosa movida madrileña, un movimiento cultural musical en el que se dieron a conocer muchos buenos artistas españoles de una forma mucho más independiente y alternativa de lo que se venía haciendo tiempo atrás en España.
La cosa es que estos amigos y yo éramos unos buenos fans de Antonio Vega...Por aquel entonces nadie tenía un móvil con internet para poder localizar la calle y el local donde él estaría actuando así que entramos en una cafetería y preguntamos. Nos dijeron que era en esa misma calle, en un pequeño local que quedaba muy cerca de nuestro hotel. No nos lo podíamos creer! El concierto era al día siguiente ...y bueno...los tres nos miramos y en nuestras cabecitas una bombilla se iluminó. En ese momento justo los tres habíamos decidido que iríamos a ese concierto.
Mi amiga pidió un bolígrafo al camarero y se apuntó en su brazo el nombre de la calle, el local y la hora del concierto. Y esa noche en la cena decidimos cómo sería nuestra fuga del hotel a la noche siguiente. Normalmente los profesores hacían una ronda por las habitaciones una hora después de la cena para comprobar que todo estaba en orden y que todos estábamos como buenos chicos dispuestos a dormir toda la noche. Nuestras habitaciones eran de tres personas y yo estaba con dos amigas a las que tuve que contar mi plan. Mis otros dos amigos con los que me iría al concierto dormían en otra habitación distinta.
Bueno, pues la noche llegó. Mis amigos vinieron a buscarme sigilosamente a mi habitación después de la ronda de los profesores. Bajamos hasta el hall en ascensor y simplemente salimos a la calle. Buscamos el local y entramos. Era entrada libre, no teníamos que pagar ni nadie nos pidió nuestro DNI. Eso era lo bueno de la movida madrileña, que nadie te pedía explicaciones de nada.
Nos sentamos en una pequeña mesa redonda, pedimos nuestro inocente refresco...y esperamos. Y él llegó, se sentó en el pequeño escenario con su guitarra y un micrófono de pie...y mis amigos y yo éramos las personas más felices de todo el universo. Oh...yo no quería que el tiempo corriese...has escuchado alguna vez a Antonio Vega?...su voz era muy peculiar, no era perfecta ni grandiosa pero tenía todo lo necesario para que las lágrimas se agolparan en tus ojos...y sus letras eran tan reales que no podías escapar de ellas aunque quisieses.
Y bueno...no sé cuanto tiempo habría pasado ... una hora tal vez...y alguien se acercó a nuestra mesa y nos dijo: "Levantaos ahora mismo y vámonos" Era uno de nuestros profesores...Ahí nos dimos cuenta de que todo se había terminado...nos miramos...nos levantamos...salimos del local y comenzamos a caminar de vuelta la hotel. Nuestro profesor solo nos dijo que al día siguiente una hora antes del desayuno nos quería a los tres en la cafetería del hotel para hablar y que evidentemente esto que habíamos hecho tendría consecuencias. El era uno de los profesores más majos de todo el instituto y en el fondo entendía porqué habíamos hecho eso...pero en fin...tenía que hacer su trabajo y su cara era de puro alivio de habernos encontrado. Imagínate estar al cargo de un montón de adolescentes y perder a tres durante la noche.
Esa noche por cosas del destino los profesores habían hecho una segunda ronda por las habitaciones y nosotros ya no estábamos. Nuestros compañeros de cuarto tuvieron que confesar a dónde habíamos ido porque la cosa empezó a ponerse complicada...
Y sí, hubo consecuencias y castigos. No pudimos ninguno de los tres participar durante el resto de ese año escolar en ninguna actividad de ocio o deportiva con el instituto. Yo estaba en el equipo de voleibol y me eliminaron ...eso fue lo que más me dolió porque era casi la única cosa que disfrutaba en el instituto.
Pero. Pero. Valió la pena. El curso se terminó. Y yo tengo aún conmigo uno de los mejores recuerdos de mi adolescencia y de mi aburrida época en el instituto.
Antonio Vega murió en el año 2009. Si quieres escuchar algo del él empieza por aquí:"Lucha de Gigantes"
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