La sala de estar de los dioses.

1/3/2026

Hace tiempo leí en algún sitio que las montañas son la sala de estar de los dioses.

No me preguntes dónde lo leí, no suelo acordarme de dónde leo lo que leo. Pero entonces los Alpes son una preciosa sala de estar con alfombras persas, madera de roble, grandes ventanales y música de Carmina Burana en un viejo tocadiscos.

Mi primera primavera en Suiza hicimos un viaje a las montañas y fue uno de los mayores impactos para mí viviendo siempre a menos de 400 m. de la altura del mar. Era todo mucho más impresionante que cualquier imagen que hubiese visto antes...oh! eran tan enormes y te hacían sentir tan pequeña...

Y entonces algo en tus sentidos se despierta. Tus pulmones se llenan de oxígeno real, los colores se vuelven mas nítidos y más puros, el agua de los lagos tan limpia y fresca y todo lo que quieres es quedarte a vivir en una de esas pequeñas cabañas de madera aislada en medio de las montañas sin salida.

No me quedé a vivir allí pero vuelvo siempre que puedo porque ahora no estoy a casi 2.000 km. de distancia! Todo el mundo debería poner un pie en estas montañas por lo menos una vez en la vida.

En ese mismo sitio donde leí lo que leí también hablaba sobre los lugares de poder y la resonancia. Has escuchado alguna vez algo sobre esto? Dice esta teoría que todo el universo vibra constantemente como una onda que nunca termina y que cuando pasas por un sitio tan imponente como este hay un intercambio de energía; tus emociones como la euforia, la paz, el miedo, la alegría,...emiten una frecuencia que no desaparece, no se diluye, no se piede sino que queda grabada en el entorno. Por esa razón ese lugar ya nunca será el mismo una vez que tú has pasado por allí. Algo de lo que tú emanas desde la verdad se queda grabado. Y ese es tu impacto silencioso en aquellos sitios en los que tu corazón bombea más rápido. No te parece maravilloso saber que eres más de lo que siempre te han dicho? Que la tierra está esperando por tí en estos rincones para no volver a ser la misma?

Por eso cuando mis amigos en España me preguntan si no echo de menos las playas les envío fotos de Los Alpes.